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Nací en la ciudad de Búlderain, capital del país de Raig, conocido también como el Reino de los Magos. Mis talentos me permitieron iniciarme a tempra edad en las cuatro disciplinas elementales de la magia: Agua, Tierra, Viento y Fuego. Además de eso, recibí del Gran Concilio de Magia y Hechicería el grado superior de Véspalid siendo yo muy joven aún. Si quieren saber más, pueden postear y comentar.

domingo, abril 22, 2007

El incidente en el Bosque de Luz (1a parte)

A pedido de mi amigo Blas, voy a publicar un extracto del libro "Por la Ruta de los Magos II, El Reencuentro", donde se describe la primera aventura que él vivió junto a su grupo en su viaje a la Barrera Mágica, que corresponde a lo suscedido en su travesía por el misterioso Bosque de Luz. Disfrútenlo. Ah, el capítulo va por partes.

El Incidente en el Bosque de Luz

El séptimo día de viaje comenzó temprano por la mañana. Luego de un reconfortante chapuzón en el lago y un contundente desayuno, los hechiceros se pusieron en marcha.
Su parada en el Lago Fordos había sido muy reparadora. No sólo recuperaron fuerzas y energía, sino que también el decaído entusiasmo. Además, los heridos ya estaban completamente recuperados, con tanta o más vitalidad que sus compañeros.
Así, como decía, el viaje se reinició temprano. Gracias a su renovado entusiasmo, avanzaron a paso largo y rápido, recuperando el tiempo que habían perdido. Sólo las sinuosidades del terreno les impidieron ganar más tiempo. Al caer la noche acamparon en la cima de una colina desde donde podía verse, a lo lejos, un potente destello.
Al día siguiente volvieron a madrugar y se pusieron en camino rumbo al destello, lugar al que llegaron a media tarde.
Frente a ellos se encontraba el imponente Bosque de Luz. Pero, antes de adentrarse en él, decidieron almorzar (decisión unánime).
La impresión que daba el Bosque era el de un hermoso espectáculo natural que dejó boquiabiertos a la mayoría de los jóvenes magos. Sin embargo, a Nerin no le causó la misma sensación. Para ella era sólo un bosque común y corriente, sin nada magnífico o excepcional. Sin embargo, en el instante mismo en que puso un pie dentro del Bosque, comenzó a sentirse extraña, la invadió una rara sensación, pero le restó importancia y no se lo comentó a nadie. Además, nadie parecía sentir lo mismo y creyó que pronto pasaría.
Tras un buen rato de silenciosa marcha, una voz sobresaltó al resto:
-Bonito lugar -comento Ridert-, pero ya me está cansando.
Y no era el único. Las palabras de Ridert describían la sensación general del grupo. El bosque era muy hermoso, pero ver tanta luz y todo tan luminoso (incluso las criaturas que moraban en él) cansaba. Así que optaron por cubrir sus ojos con un poco de magia para evitar encandilarse todo el tiempo.
Nerin, en cambio no se sentía agobiada por la luz. Era su cuerpo el que comenzaba a molestarle. Los pies, los brazos, en general, todos sus miembros se iban poniendo más pesados a cada paso que daba. Finalmente, su cuerpo cedió ante el cansancio y se desplomó sin conocimiento.
-¡Nerin! -exclamó Lenia- ¡Nerin, despierta!
De inmediato todos voltearon para ver que ocurría con su compañera.
-¿Qué pasó, Lenia? -preguntó Blas.
-No sé, venía caminando junto a mí y de pronto se desmayó.
-Dino, encárgate. Délguer y Traben, levanten el campamento. Ya avanzamos suficiente por hoy -ordenó Blas.
Una vez que el campamento estuvo instalado, llevaron a Nerin a su cama. Aún permanecía inconsciente y no reaccionaba ante ninguno de los hechizos de Dínodor.
-¿Cómo está? -preguntó Blas preocupado.
-La verdad es que no lo sé -respondió Dínodor-. Ninguno de mis hechizos ha funcionado.
-Pero, ¿puedes hacer algo?
-Lo voy a intentar.
Haciendo uso de su magia más poderosa y con la ayuda de su talismán, Dínodor empleó su hechizo más potente sobre Nerin. La expectación inicial dio paso a la frustración de los hechiceros al ver que su compañera no mostraba mejoría alguna.
-Descansa, Dino -sugirió Blas-. Ya has hecho suficiente.
Dínodor, que si bien se veía cansado, no había agotado todas sus fuerzas (como ocurriera antes). Entonces, ignorando las palabras de Blas, volvió a intentarlo una vez más. Su frustración era evidente, pues nada había podido hacer por su amiga, ni siquiera con sus mejores hechizos.
-No puedo fallarle -dijo volviendo a aplicar su magia una vez más.
Pero fue inútil. Nerin no iba a reaccionar así.
-¡Basta, Dino! -exclamó Blas-. No vas a conseguir nada gastando así tu energía. Mejor ve a dormir. Mañana veremos que podemos hacer.
"Y veremos si Nerin se recupera", pensó para sí. Blas estaba inquieto, tanto por la salud de su compañera como por el inesperado contratiempo.

jueves, abril 05, 2007

El Bosque de Luz

Entre todos los sitios extraordinarios que existen en Raig, El Bosque de Luz debe ser el más llamativo de todos. Por llamarlo de alguna manera. El Bosque de Luz es una enorme floresta ubicada al sur del Reino, que, junto a las imponentes Montañas del Sur, practicamente dividen al país en dos. Sólo la delgada línea costera oriental permite comunicar con normalidad la zona más austral con el resto de Raig.
Pero lo que lo hace ser tan "llamativo" no es eso precisamente. Cada rincón del Bosque está cubierto por completo de una intensa luz, incluyendo árboles, hierbas, suelo e, incluso, los animales que lo habitan.
Suena impresionante y en verdad que lo es. Pero también es poco recomendable internarse por él, a menos que la prisa por llegar del otro lado sea apremiante.
Digo esto porque, si bien es cierto que el Bosque de Luz fue alguna vez un lugar hermoso, lleno de paz y por el cual la gente podía pasar sin temor a perder el control o a volverse loco, eso cambio el día que la influencia de la tríade de hechiceros malignos que asoló al mundo entero, se dejó caer sobre él. Su perverso influjo fue de tal magnitud, que pese a que fueron derrotados hace muchísimo tiempo ya, aún vive al interior del Bosque, el que espera con ansias ser liberado de éste.
Así es el "llamativo" Bosque de Luz y así fue como nos recibió en nuestro viaje hacia La Barrera. Aventurarnos por él fue una de las experiencias más terribles que vivimos durante ese viaje y hasta el día de hoy puedo recordarlo con claridad. Pero de eso les contaré en otra ocasión.

viernes, marzo 16, 2007

El lago flotante



En Raig existe un lugar al que llamamos "Región de los Lagos Flotantes". Y su nombre no es un simple capricho, pues, al mirar hacia el cielo, se pueden apreciar los 6 lagos que mágicamente flotan en el cielo. Es un lugar de una belleza tan majestuosa como impresionante, que dejan atónito a cualquiera que los contemple.

Durante nuestro viaje, el más grande de ellos (Lago Fordos) fue una parada obligada para mi grupo, ya que nos urgía reponer nuestras energías y, por sobre todo, recuperar a nuestros compañeros heridos. Y el lugar que escogimos fue el ideal, pues tras permanecer un día sumergidos en las tibias aguas del lago, todos parecíamos llenos de vida y energía. Al parecer, esas aguas tienen ciertas particularidades curativas, pero no estoy muy seguro de ello.

Nuestra estadía allí fue una bendición para mi grupo, pues fue el último momento de verdadera paz del que pudimos gozar en mucho, mucho tiempo. A partir de entonces, las cosas iban a ponerse realmente complicadas, no sólo para nosotros, sino que para todos en Raig.

Por eso, si alguna vez tienen la oportunidad de ir allí, no lo duden ni por un momento. Claro, es muy difícil llegar, pero no va a faltar un mago amable que los guíe.

miércoles, enero 31, 2007

Cuando Yánadil conoció a Blas (6a parte y final)


Así pasaron ocho años, ocho largos años, en los que Yánadil recordaba con ternura y añoranza el tiempo en que estudiaba junto a Blas. Transcurridos ocho años, la maestra Séfil la citó al Templo, lugar donde se iba a llevar a cabo una reunión de emergencia del Gran Concilio. Ella, junto a los discípulos de los otros doce consejeros, iban a formar un equipo cuya misión les sería revelada por el líder del grupo, al que conocerían tras la reunión. Lo único que se le informó es que la misión era de suma importancia, así que debía tomarla muy en serio.
Yánadil llegó temprano al Templo, lugar al que ya no iba tan seguido después de haber terminado su instrucción formal con Séfil. Allí debía esperar junto a los otros Yépads en el vestíbulo de los Pilares de las Artes Mágicas. La espera no fue muy larga, pues a la hora señalada llegó quién sería el guía del grupo: Blas. Entonces su corazón dio un brinco y comenzó a latir aceleradamente. Hacía mucho tiempo que no lo veía y cuando pasó frente a ella notó lo apuesto que estaba.
Desde entonces, pese a que durante su juventud hubo muchos varones que pretendieron conquistarla, ella no tuvo ojos más que para quién llegaría a ser el amor de su vida… Blas Zemérik.

jueves, enero 18, 2007

Cuando Yánadil conoció a Blas (5a parte)

Yánadil no se daba cuenta de que la competencia autoimpuesta contra Blas le había hecho avanzar mucho en su educación. La guía de Blas había sido fundamental para ella, quién ya se destacaba entre los discípulos de Séfil Manut, quién había recibido nuevos Yépads, pero menos aventajados que sus pupilos estrella.
La pequeña Yánadil creció al alero de Séfil y, según ella, a la sombra de Blas. Pero, pese a que le costó mucho trabajo, fue capaz de ir superando esa antipatía que sentía por él, llegando a considerarse un poco tonta por ello.
Tras dos años de duro entrenamiento, Yánadil había alcanzado un nivel superlativo para una niña de 14 años. Además había creado un fuerte lazo de amistad con su maestra, a quién confiaba casi todo. Casi, pues no se atrevía a decirle que sentía cierta atracción por uno de sus discípulos. Y no cualquiera de ellos. Blas había dejado de ser para ella el niño engreído que consideraba al principio, para transformarse en un muchacho apuesto e inteligente.
Tenía muchas ganas de contárselo a su maestra, pero por alguna razón no se atrevía. Hasta que una mañana recibió la noticia que la hizo estremecer: Blas ya no seguiría entrenando bajo la dirección de Séfil, pues ya había terminado sus lecciones y debía comenzar su instrucción con otro de los consejeros del Concilio. El día que Blas se fue a despedir de ella, Yánadil se dio cuenta de que había sido gracias a Blas que había crecido de la forma en que lo había hecho y que lo que sentía por él estaba lejos de ser un simple capricho adolescente. Pero Blas se iba ya y desde entonces serían contadas las veces que pasarían tiempo juntos, pues ambos estarían muy ocupados con sus entrenamientos.
A partir de entonces, cada vez que se encontraron fue siempre en reuniones o celebraciones en las que acompañaban o a sus padres o maestros. O, en otras ocasiones, él iba acompañado por una amiga de infancia, con la que parecía llevarse muy bien, así que Yánadil prefería mantener la distancia. A pesar de ello, fueron capaces de mantener una amistad cercana, dentro de lo que les fue posible hacerlo.

viernes, diciembre 29, 2006

Cuando Yánadil conoció a Blas (4a parte)

Durante las lecciones, Séfil comprobó que la madre de Yánadil estaba en lo cierto, pues la niña tenía un talento especial que la colocaba por sobre el resto del común de los magos. Sin embargo, le resultaba muy difícil que la pequeña se acercara a Blas, por quién no sentía mucha simpatía. Él, por otro lado, era un caso aparte. Sus habilidades eran excepcionales, superiores a la de cualquier otro hechicero, por lo que había que tener una dedicación especial en su educación y entrenamiento. Al paso que iba, sus lecciones con la maestra Séfil terminarían mucho antes de lo programado. Así, tendría la posibilidad de ser educado en las otras Artes Mágicas Elementales, Agua, Tierra y Fuego. Ningún mago en la historia de Raig había sido entrenado en más de dos Artes Mágicas, y éstos habían sido casos de excepción.
Pero a Yánadil poco le importaba eso y ni siquiera sabía lo especial que era Blas. Lo único que le interesaba era estudiar mucho y entrenar con dedicación para poder estar al mismo nivel que él o, incluso, poder superarlo.
Y eso se notó desde el primer día que tuvieron una lección juntos:
-Hola –saludó Blas a Yánadil.
-Hola –respondió ella. -¿Cómo…?
-¡Shhh! Ya llegó la maestra Séfil –interrumpió Blas.
“Que antipático”, pensó ella. Ese mismo día se esforzó por imitar todo lo que Blas hacía, pero no obtuvo más que intentos vanos por realizar sus primeros hechizos avanzados. El muchacho, por su parte, lo hacía todo bien. Y así fue durante los primeros meses de entrenamiento, los chicos no se llevaban muy bien, pero Blas se esforzaba por corregir los errores que la niña cometía.


sábado, diciembre 16, 2006

Cuando Yánadil conoció a Blas (3a parte)


-No sé si han oído hablar de él –dijo la consejera Séfil. –Su nombre es Blas Zemerik y será compañero de Yánadil.
-No sabíamos que ya tuviera un aprendiz –dijo el padre de Yánadil. –Y menos que fuera el chico del que todos hablan.
-Espero que eso no les incomode, sobretodo a la pequeña Yánadil.
La niña oía todo con atención. La voz de la consejera le resultaba muy dulce y tranquila, lo que hizo que Yánadil sintiera un cariño muy especial por ella sin siquiera conocerla. Pero no podía decir lo mismo del otro niño, pues no le había caído muy bien.
-Por supuesto que no nos incomoda –respondió el padre, quién, sin embargo, se sentía un poco incómodo.
-Eso quiere decir que nuestra Yan debe ser especial para que la acepte como discípula suya si ya tiene un Yépad –dijo la madre, tratando de salvar la incomodidad que demostraba su marido.
-¿Qué dices, Yánadil? ¿Quieres aprender conmigo?
-¡Sí! –exclamó la pequeña con entusiasmo.
-¿No te molesta tener un compañero?
Yánadil se quedó en silencio. No intentó ocultar que el niño no le agradaba, pero asintió moviendo la cabeza sacudiendo sus largos cabellos claros.
Así, Yánadil quedó al cuidado de su nueva maestra, con quién debía quedarse durante cuatro días, tras los cuales podía volver a casa por dos días, para luego volver a los entrenamientos por otros cuatro.

lunes, diciembre 04, 2006

Cuando Yánadil conoció a Blas (2a parte)

Transitaron por un largo corredor donde se exhibían artefactos extraordinarios y recuerdos de épocas pasadas. Parecía un largo museo cuyas piezas despertaban la curiosidad de la niña. Al final del pasillo había una enorme puerta rodeada por trece enormes pilares, tan grandes que Yánadil apenas los alcanzaba a cubrir con la mirada. A cada lado de la nave se abrían dos pasillos más pequeños, uno de los cuales llevaba al despacho de Séfil Manut. Al llegar a éste, la puerta se abrió sin que nadie accionara mecanismo alguno, lo cual era absolutamente normal para un mago. Al entrar en el despacho fueron recibidos por una brisa ligera y suave que acarició sus rostros. Yánadil sintió una cálida sensación de calma que recorría su cuerpo entero. Sus padres, a modo de saludo, colocaron la mano derecha sobre su hombro izquierdo haciendo una ligera reverencia y luego extendieron el brazo chasqueando los dedos. Dos esferas de luz aparecieron frente a la consejera, quién las absorbió entre sus manos al tiempo que la brisa se detenía. Yánadil de inmediato reparó en el muchacho que se encontraba junto a la consejera. Parecía ser un poco mayor que ella y, al notar que la estaba mirando, se sonrojó. Él sin embargo no prestó mayor atención y susurró unas palabras al oído de la consejera, quién asintió con la cabeza, tras lo cual el niño se retiró.

sábado, noviembre 25, 2006

Cuando Yánadil conoció a Blas (1a parte)

Al entrar al vestíbulo del Templo del Gran Concilio de Magia y Hechicería, la pequeña Yánadil miró emocionada a su madre que la llevaba tomada de la mano. Sintió una extraña sensación cuando vio su enorme barriguita que tenía en su interior a su futuro hermano o hermana. Luego miró a su padre, que la llevaba de la otra mano, quién le devolvió la mirada junto a una enorme sonrisa que mostraba lo orgulloso que estaba de ella. Y como no iba a estarlo. La pequeña Yánadil se uniría ese día a la consejera Séfil Manut, para comenzar su entrenamiento de Artes Mágicas Avanzadas a cargo de la Maestra del Aire. Si había sido aceptada como aprendiz Yépad de la gran Séfil, era porque Yánadil tenía un talento especial, superior al promedio.
Yánadil estaba muy entusiasmada, pese a que no comprendía muy bien a que se debía tanto alboroto. Y era comprensible que una niña de 12 años no entendiera bien a lo que iba. Ella sólo sabía que iba a ser preparada para ser una persona muy importante.

sábado, octubre 28, 2006

De la culpa al sentimiento

"Al enterarme de que varios de mis compañeros habían resultado heridos tras el enfrentamiento con los garuanos, emprendí rápidamente el vuelo para acudir en su ayuda junto al resto de mi grupo. Mientras volaba sobre los campos de Raig, por mi mente se cruzaron una incontable cantidad de ideas y pensamientos, los que me llevaban a culparme a mí mismo por haber provocado a los garuanos, nuestros propios compatriotas, para que nos atacaran. Sentía que mi falta de experiencia y mi incompetencia iban a provocar el fracaso de mi misión mucho antes de lo que pudiera haberse esperado. Intenté consolarme con la idea de que la reacción de los garuanos había sido muy exagerada, lo que ya demostraba que había un clima tenso e inestable a lo largo de todo el país, pese a que las noticias respecto a lo que ocurría en La Barrera aún se mantenían en reserva. Pero mi consuelo no sirvió de mucho.
Y, mientras le daba vueltas al asunto, me di cuenta de que algo acudía constantentemente a mis pensamientos y que se hacía más y más intenso a cada momento.
Tenía mucha prisa por llegar al lado de los heridos, ya que junto a mi iba Dínodor, el sanador del grupo. Pero mi prisa era mayor aún por llegar junto a Yánadil, quién se contaba entre los heridos. Necesitaba saber qué le había pasado... tenía que estar junto a ella cuanto antes.
En ese momento no lo noté, pero estaba actuando en forma irracional, impulsado más por las emociones y los sentimientos que comenzaban a aflorar, que por la razón con la que debía actuar como líder. Sin embargo, esas misma emociones me permitieron reaccionar a tiempo cuando Yánadil, mientras esperaba para ser atendida por Dínodor, sufrió una grave crisis que por poco acaba con su vida. Actué en forma instintiva, lo reconozco, pero gracias a ello, Yánadil sigue con vida."

jueves, septiembre 07, 2006

Y así aprendí a tener...

Paciencia... Una de las virtudes de las que carecía al iniciar mi viaje era precisamente la paciencia. Era un muchacho inexperto y ávido por tener aventuras y, cuando las encontraba, me lanzaba sin pensarlo a su encuentro. Mi actuar era compulsivo e imprudente y a menudo recibía, sin comprenderlo, los reproches de mis maestros. Afortunadamente mi imprudencia nunca me causó problemas de los que no pudiera salir. Pero descubrí, después de iniciar mi viaje, que nadie es tan limitado que no pueda adquirir nuevas virtudes a medida que vive sus propias experiencias.
La importancia que tenía nuestra misión despertó en mi una sensación de tranquilidad al momento de decidir y, tras lo ocurrido en Garúa (que no voy a relatar en detalle aqui), me enseñó que debía respirar profundo antes de realizar una acción y meditar sus consecuencias. Mis decisiones en un primer momento fueron acertadas, pues al llegar a la ciudad nos encontramos con que un viajero iba esparciendo noticias sobre lo que estaba ocurriendo en La Barrera, así que teníamos que hacer algo para retenerlo rápidamente. Sin embargo, nuestras acciones provocaron la molestia de algunos ciudadanos de Garúa. De hecho fue más que molestia, algunos reaccionaron con ira y optaron por desquitarse con nosotros.
Debo decir en mi defensa (pues yo fui quién tomó la decisión de actuar) que los muy idiotas sobrerreaccionaron y nos atacaron violentamente, dejando heridos a varios de mis compañeros.
Pero la responsabilidad fue mía, pues nunca pensé que lo que hicimos en Garúa provocaría semejante reacción. Sentí una profunda tristeza al ver el miedo en los rostros de nuestros atacantes, temor provocado por la vaga información que habían recibido del viajero y nuestra inespereda intromisión. Pero sentí también un gran alivio al notar su arrepentimiento y al ver que recobraban la razón, nublada a causa del miedo.
Aprendí una gran lección aquella oportunidad y, por ello, no me arrepiento de nada de lo que hice: Paciencia... que esta historia sigue (perdón y gracias a los que esperaron con paciencia. Se los dedico a uds.)

martes, agosto 01, 2006

De Búlderain a Garúa

"La mañana del primer día de viaje era espléndida. El sol brillaba con suave calidez y una brisa ligera nos acariciaba el rostro. Y mis compañeros tenían un ánimo increíble, su entusismo era más que evidente y lo demostraban de buena gana. Yo, por mi parte, no pasé muy buena noche, así que no estaba tan entusiasta como ellos, pero al final me contagié con su alegría.
El viaje a pie parecía un poco exajerado, ya que la distancia que debíamos recorrer era bastante larga, pero pese a lo absurdo que le pareció a algunos de mis compañeros esta decisión, a poco andar notaron la utilidad de no usar algún medio de transporte ni de magia para llegar a nuestro destino. Además, el camino entre Búlderain y la vecina ciudad de Garúa no dejaba de ser muy bello, pese a haber hecho el trayecto una y otra vez.
A poco andar el grupo se fue conociendo y fue naciendo un lazo de amistad entre todos que llegaría a ser inquebrantable. Así la caminata se hizo mucho más ligera y el tiempo pasó rápido hasta la caída de la noche.
...
Al día siguiente llegamos a Garúa pasado el mediodía. Había algo en el ambiente que de inmediato me llamó la atención y al poco tiempo de nuestro arribo ya sabía que algo no andaba bien. Los garúanos estaban inquietos y, al llegar a una céntrica plaza de la ciudad, nos encontramos con un grupo de ellos reunidos en torno a un viajero, cuyas noticias no eran nada alentadoras. Para colmo...
Sólo llevábamos dos días de viaje y los problemas ya comenzaban, mucho antes de lo que esperaba."

martes, julio 25, 2006

Agradecimientos

Antes de seguir publicando mis memorias, quiero hacer un alto para agradecer a todas las personas que han visitado el blog y han posteado sus comentarios. Espero que muchos más se sumen a ellos y compartan sus opiniones sobre esta historia o sobre lo que se les ocurra. Pero además quiero agradecer especialmente a Natalia Egaña por las maravillosas ilustraciones que enriquecen el libro "Por la Ruta de los Magos II, El Reencuentro", algunas de las cuales han sido publicadas en este blog. Pueden visitar su blog (en Vínculos) y conocer algunas de las locuras que vuelan por su mente. Espero que tenga tiempo para seguir dibujando, ya que mi Amigo Escritor se haya inmerso en la narración de la tercera parte de la Ruta de los Magos y no sería lo mismo sin sus fantásticos dibujos.
Saludos a todos...

miércoles, julio 12, 2006

La Reunión con los Aprendices

"La reunión con los aprendices fue grata y distendida. Era la primera vez que me encontraba frente a un grupo que estaba a mi cargo y eso me tenía un poco nervioso. Bastante nervioso, en realidad. Pero mis nuevos compañeros eran personas disciplinadas y estaban dispuestos a escucharme y obedecerme.
Lo que más me gustó de esa reunión fue repartir los talismanes que el Gran Concilio me había entregado. Había uno para cada discípulo, salvo para mí, ya que por haber tenido cuatro maestros, me correspondían cuatro talismanes. Mis compañeros estaban felices cuando los recibieron, pues era un regalo muy preciado que les hacía cada uno de sus maestros. Y una herramienta muy útil para el éxito de nuestra misión.
Esa tarde marcó mi reencuentro con Yánadil, una antigua compañera de estudios y entrenamiento. Hacía mucho tiempo que no la veía y, al encontrarme con ella de frente quedé sorprendido por lo hermosa que estaba. Durante la reunión no conversamos mucho debido a las tareas que nos demandaba el viaje, pero, durante el transcurso de los días, muchas cosas pasarían entre ambos.
Aparte de todo eso, también teníamos que discutir el itinerario de nuestro viaje y el aprovisionamiento, pues serían varios días de viaje a pie. El entusiasmo era evidente en cada uno de los aprendices y eso era contagioso, lo que me ayudó a relajarme un poco, ya que ese día había sido muy pesado.
Ya entrada la noche dimos por terminada la reunión y mandé a mis compañeros a dormir, pues a la mañana siguiente debíamos partir rumbo a La Barrera. De haber sabido lo que nos esperaba…"

lunes, junio 26, 2006

El comienzo de la 2a Ruta

"Aquel día mi maestro llegó a mi casa a la hora señalada. Su cara denotaba preocupación, pero no me dio detalles. Sólo se limitó a decirme que debía acudir a la próxima sesión del Gran Concilio, pues sus miembros requerían mi presencia. Entonces supe que era algo importante, muy importante."
...
"Los miebros del Concilio me esperaban ya reunidos. Afuera del Gran Salón se encontraban sus discípulos, algunos de los cuales eran antiguos amigos y a otros apenas los conocía. Al final todos llegaríamos a ser grandes amigos."
...
"La sesión del Concilio fue breve, pero no por ello carecía de importancia. La preocupación de mi maestro y del resto del Concilio era evidente. Y cuando me explicaron lo que ocurría supe porque: algo estaba afectando a la Barrera Mágica, debilitándola en un punto al sur de Raig, cerca de la ciudad de Lioder. Muy pocos lo sabían y por supuesto debía mantener esa información en reserva. Junto con explicarme lo que ocurría, El Concilio me pidió que aceptara la misión de acudir al punto debilitado a investigar qué estaba ocurriendo. Acepté con entusiasmo, pensando en que por fin había llegado la oportunidad que había estado esperando para vivir grandes aventuras y demostrar mi valía y poder. Francamente, no sabía en lo que me estaba metiendo.
Junto con mis instrucciones, el Gran Concilio me asignó la responsabilidad de ser el líder del grupo que formaban sus discípulos, quiénes estaban a mi disposición para ayudarme a cumplir con la misión."
...
"Antes de reunirme con mis nuevos compañeros, mis cuatro maestros fueron a visitarme a casa. Yo, un tanto sorprendido, los recibí afectuosamente, pero ellos se mostraban muy solemnes, así que me imaginé que habían ido por algo importante. Y como no iba a serlo. En una ceremonia muy sencilla, pero a la vez muy solemne, mis maestros me dieron la iniciación como Válpled. A partir de ese momento, dejaba de ser su Yépad, su pupilo, para transformarme en un mago iniciado. Todo un Válpled. Fue el momento más significativo que viví junto a mis maestros, todos ellos reunidos en torno a mi para darme mi graduación.
Lamentablemente la emoción de haberme iniciado no duró mucho tiempo, pues al día siguiente debía comenzar mi viaje, así que debía reunirme con mis nuevos compañeros para hacer los preparativos."

viernes, junio 23, 2006

Notas históricas de Raig


Este es mi país, el Reino de los Magos, Raig. Todos los nativos de Raig somos magos. La fuente de nuestra magia es la Madre Naturaleza y la máxima entidad mágica, creadora de todo lo conocido y lo que no lo es, es El Gran Rey, que es el equivalente a su Dios. Si quieren conocer más acerca de mi país y sus habitantes, sólo tienen que preguntar, ya que yo contestaré todas sus preguntas.
Ahora que ya conocen el Reino de los Magos, es necesario que les cuente algo acerca de su historia: hace mucho, muchísimo tiempo, nuestro país y el mundo entero fue asolado por un trío de magos cuyo gran poder los llenó de codicia y ambición, llevándolos a cometer la más horribles atrocidades, sembrando el caos y el terror por el mundo entero. Pero cuando se vivía la época más oscura de su historia, surgió un gran y poderoso héroe, que fue capaz de guiar a sus seguidores a la victoria sobre estos hechiceros malignos. Sin embargo la victoria no fue gratis, pues para proteger al resto del mundo de las consecuencias del poder de sus enemigos, nuestro héroe tuvo que aislar a nuestro país, levantando una Barrera Mágica que permaneció en pie durante muchas generaciones.
Hasta que un buen día...

miércoles, junio 21, 2006

Bienvenidos a mi mundo

Hacía mucho tiempo que quería darles a conocer mi historia y la de mi gente. Hace mucho tiempo ya visité el mundo en el que ustedes viven, acompañado por la mujer que amo y que ha estado junto a mi desde nuestra juventud. Allí conocimos a dos personas, cuyo parecido con nosotros me sorprende hasta el día de hoy. Él, un hombre cuya pasión por escribir le hizo comprometerse a relatar las aventuras que he vivido junto a grandes personas, finalmente cumplió su promesa y ya terminó de escribir la historia que dio comienzo a dichas aventuras y que me llevó de forma desconocida a su mundo. Para apoyar su difusión, he decidido publicar por mi cuenta, algunos extractos de mi diario, mi bitácora de viajes y, si me lo permite, también publicaré las memorias de mi esposa (parte de ellas al menos).
Espero que las disfruten, las compartan con otros y emitan sus comentarios. Será muy útil para mi Amigo Escritor, quién pretende continuar narrando todo lo ocurrido "Por la Ruta de los Magos".